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Crónica desde Río de Janeiro

 

El IPES sigue acompañando al Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud. La comitiva de jóvenes realizó una crónica de la Jornada y la compartimos con ustedes!

 

Hoy, miércoles 24, fue nuestro primer día completo en la Jornada Mundial de la Juventud. Anteriormente poco tengo para decir, dado que pasamos 47 horas en colectivo hasta llegar a destino.

Desde que pisamos Río de Janeiro, la lluvia nos acompañó, que no fue un impedimento para detener los conciertos, misas y visitas a iglesias y museos previstos.

Mucha gente, pero mucha, los brinkmanenses diríamos qué de gente!.

Pareciera que el tiempo –entendido como medida de producción- no existiera. Cánticos, en una atmósfera de algarabía y deseo de encuentro, más allá que sean fugaces y no se extiendan más del “de dónde eres?”, “where are you from?”.

Es sacarse fotos con un desconocido, mejor si tiene una bandera, en un folclore multicultural aceptado por todos. Por caso, compartí mate con australianos, estadounidenses, suizos, brasileros, uruguayos y chilenos, bajo el pretexto de que era la infusión preferida del Papa, lo que permitió superar en muchos casos las resistencias y prejuicios.

La indumentaria oficial de los peregrinos de la JMJ, con sus vivos verdes, azules, amarillos y naranjas para gorras, mochilas y remeras le dan color a una marea humana que en la que cada grupo, generalmente, lleva la bandera de su país.

Parece una caravana, o mejor, muchas caravanas, porque la constante es caminar, aunque uno nunca termina de saber si hay algún rumbo.

Hablé con dos taxistas, que no estaban muy contentos con la presencia de tantos jóvenes. “El trabajo qué hacía en 7 horas me lleva 10 ahora”, me dijo uno de ellos, explicando claramente la ocupación peatonal de las calles.

Lo que no pareciera cuestionarse es la figura de Francisco, o por lo menos en la apariencia de acuerdo  a los testimonios que conocí. La palabra renovación es la que se le adjudica y por ello lo identifican –seguramente influenciado por la coyuntura del evento- como referente de la juventud.

Pablo Fernández, del grupo católico independiente Proyecto País, que comenzó a trabajar hace 3 años en la villa 31 de Buenos Aires bajo el “padrinazgo” de Bergoglio, sostiene que la integración de los jóvenes es una realidad, no una circunstancia de 5 días que se produce en Río, y que las reales divisiones las generan “los grandes” desde los lugares dirigenciales que ocupan.

“Esperá que lo conozcan un poco más a Jorge y van a ver lo que es. No les va a dejar pasar una”, dijo, como presagiando tiempos de cambios en la Iglesia.

La esperanza de los fieles, lo conozcan a Francisco o no, puede ser sobredimensionada, o quizás no, son expectativas al fin y al cabo, lo cierto es que hay un liderazgo que goza de consensos y un proceso de reposicionamiento del catolicismo en la sociedad cuyo devenir está por verse.

Mañana, fuera del cronograma oficial, Francisco tendrá un encuentro exclusivo con los jóvenes argentinos, que se estiman en 50.000, aunque las cifras a esta altura son relativas. Será en la Catedral, una estructura de hormigón piramidal imponente. El grupo de jóvenes cooperativistas y mutualistas del que soy parte lo esperará desde las 7 am.

Luego, por la tarde, será la bienvenida oficial que le dará la juventud en la Playa Copacabana.

En lo que hace a la comitiva que me trajo aquí, somos 58 jóvenes. Pertenecemos a cooperativas de servicios públicos, textiles, de salud, portuarias, vitivinícolas, yerbateras, agrícolas, ganaderas; mutuales y PyMes de distintos bienes y servicios. Además de Brinkmann, la economía solidaria de Córdoba llevó jóvenes de La Puerta, Villa Santa Rosa, Alcira Gigena, Laguna Larga, Santa Eufemia, Saturnino María Laspiur.

En lo que hace a nuestra agenda específica, mañana nos encontramos con una cooperativa agropecuaria de Brasil y el sábado con otra que se dedica al reciclado de residuos.